POLÍTICA MEDIOAMBIENTAL DE ARBIDEN.


La política medioambiental de ARBIDEN es la minimización de residuos, con el fin de evitar una contaminación del medio ambiente por los mismos. Dentro de esta política de minimización, la actividad prioritaria de ARBIDEN es la gestión de residuos de envases.

La minimización de residuos de envases se lleva a cabo mediante la reutilización de los mismos una vez lavados ó reciclando el material del que están hechos. De esta forma se obtienen los siguientes beneficios:

  1. Se reduce el nº de envases que se llevan a los vertederos de seguridad, alargando la vida útil de éstos.
  2. Se reduce el consumo de materias primas, al aprovechar los materiales de los antiguos envases.
  3. Se reduce el consumo de envases nuevos.
  4. Se evita la contaminación en los vertederos de inertes.
  5. Posibilita a las empresas cumplir con la legislación actual en materia de envases (Ley 11/97) y de Residuos (Ley 10/98).
  6. Mejora la imagen de la empresa al hacer una gestión correcta de sus residuos y un uso racional de los recursos.

Uno de los factores primordiales del proceso de ARBIDEN es la descontaminación de los envases, ya sean para una reutilización o un reciclado. En ambos casos, la clave es el lavado de dichos envaes. Este sistema de lavado tiene unas características que hacen que no haya vertidos de ninguna clase: Sistema de tratamiento de aguas (COPIAR DE LO QUE YA TENÍAS)

Instalación de tratamiento de agua.

Se ha mencionado en varias ocasiones como el proceso de limpieza se produce en dos etapas: lavado con sosa y aclarado con agua limpia.

La necesidad de que el producto final esté descatalogado nos obliga a que las aguas de lavado y aclarado sean dos flujos diferentes, e incluso, en el caso del aclarado, a que dicha agua no sea reutilizada sin su tratamiento y por tanto con la garantía de que ella misma no sea un producto tóxico. Con este criterio se prevén dos líneas independientes de agua con sus respectivos tratamientos de depuración.

Agua de lavado

Esta agua estará mezclada con sosa en una proporción por determinar pero que variará entre un 15% y 40 %, este porcentaje variará en función de la temperatura del agua y la presión de trabajo de los equipos de limpieza. El lavado se realizará en circuito cerrado reutilizando las aguas hasta su agotamiento.

El agua con sosa reacciona con las grasas, produciéndose la saponificación, lo cual facilita el arrastre de los residuos presentes en los envases. La reacción química de la saponificación es:

CH3-CH2 (N) -COOH + NaOH = H2O + CH3-CH2 (N)-COO-Na+


Este líquido será controlado periódicamente para determinar en qué momento habrá de ser sustituido, lo cual vendrá recogido en la correspondiente Instrucción Técnica. Esta operación se realizará vaciando los depósitos por gravedad hasta una arqueta general de bombeo desde donde se impulsará al depósito de agua sucia previo al equipo de depuración.

El tratamiento de este agua, que además de la sosa contendrá restos de los distintos contenidos de los bidones, se realizará mediante un filtro coalescente y un equipo específico basado en un proceso de evaporación y condensación. Básicamente se trata de retirar los hidrocarburos (los ligeros sobrenadantes por un lado, y por otro los hidrocarburos pesados junto con las grasas saponificadas -jabón- en forma de lodos) y después evaporar el líquido acuoso a baja temperatura para lo cual se calienta el agua en un depósito en depresión para volver a condensarla enfriándola. Tanto la aportación de calor, necesario para el calentamiento, como la extracción para la condensación, se realizará mediante un intercambiador de calor.

Tras su tratamiento el agua se conducirá hasta un depósito de agua limpia donde se almacenará e impulsará hasta las distintas cubetas de limpieza cada vez que sea necesario el recambio del agua de limpieza.

Agua de aclarado

El aclarado con agua limpia se realizará en los equipos finales de cada línea. Este agua tras su utilización, será recogida y conducida al sistema de tratamiento desde donde serán recirculadas. De esta forma, se garantiza que el último contacto de los materiales reciclados antes de su salida de la línea de proceso es siempre con agua limpia.

El proceso de tratamiento de aguas de aclarado consistirá en una filtración a través de una batería de filtros, de arenas en una primera etapa y una segunda de carbón activo. Previamente a los filtros, el agua se conducirá a un tanque de neutralización donde se medirá el pH y se neutralizará, a continuación pasará a un segundo tanque para adición de floculante que mejore el proceso de filtrado.

Tanto la llegada de efluentes al proceso como la salida de agua tratada se realizará a través de depósitos de poliéster.

En cualquier caso, será necesario el control de agua tratada para verificar su idoneidad para una posterior reutilización como agua de aclarado, en caso contrario será utilizada como agua de aporte para el proceso de lavado con sosa.